Honremos a nuestros hijosJanuary 5

Del Newslettter de Laura Gutman:

No hay nada más sagrado que un niño pequeño.  Nada más puro, más hermoso y más frágil que un niño pequeño. Por lo tanto, no solo nos corresponde adorarlos, sino cuidarlos como un fino cristal, porque de lo contrario, se rompen para siempre.  ¿Qué hacemos frente a una joya única que nos han dado para custodiar? La envolvemos en un manto de terciopelo. Luego la adornamos con cintas de oro. Vigilamos que nadie se acerque.  Velamos que no sea manoseada. La acariciamos suavemente para que brille cada día más. La resguardamos de vientos y mareas. La protegemos de violencias humanas.  Y en el momento adecuado,  la volvemos a entregar al camino. El valor de la alhaja es incalculable y cualquier rasguño que sufra, será nuestra responsabilidad.  Solo deteniéndonos a observar la belleza infinita que emana de su luz, podemos vislumbrar  el tesoro que llevamos en nuestras manos.

Así son nuestros hijos, así de bellos, de luminosos y resplandecientes. Los niños merecen recibir desde el instante en que nacen, nuestro respeto genuino, complaciente y cotidiano. Cosa poco habitual. Quizás por eso sea ésta la más atroz contradicción de nuestra moderna sociedad: No honrar lo más bello y puro que tenemos, se convierte en una masacre colectiva. Por eso, hagamos unos minutos de silencio. Observemos a los niños. Ofrezcámosles nuestras mejores sonrisas, si no tenemos nada más para brindar. Acariciémoslos.

Respetémosles el sueño, la vigilia, el hambre, el juego, el ritmo, el contacto, la curiosidad y el derecho a la verdad. Rindámonos ante  ellos, tomando en serio cada pedido. Tratemos sus cuerpos con dulzura y dedicación. No los contaminemos con palabras furiosas. Recordemos que  en los niños vibra el alma de la excelencia.

Laura Gutman

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De etiquetas y etiquetas….December 29

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Diciembre es un mes complicado, compromisos, mil cosas por hacer, los dias se hacen pequeños, y quedan pendientes y pendientes. Aún si procuras no entrar en la vorágine consumista, pero todo se acelera.

En la escuela de mi niña hubo conflictos, por una niña que estaba causando problemas, no los problemas “normales” entre niños, desacuerdos en los que hay que dejarlos y observar como llegan ellos mismos a un arreglo, problemas que me hicieron hablar con el director, retirarla unos dias de la escuela, hablar con la maestra, escribir una carta, y este problema me hizo replantearme nuevamente el homeschooling, aunque es una decisión complicada y que no puede tomarse a la ligera, igualmente tambien llevar a un hijo a la escuela, cosa que hacemos como algo que “hay que hacer”, sin cuestionarnos si es realmente lo correcto.

En fin, que de algun modo, pese al problema con esta criatura (que no era solamente con mi hija, es una niña que golpeaba a todo lo que se moviera, viéndola mas friamente, pobre niña, realmente dañada) mi hija me ha sorprendido con su foma a de manejar las cosas, de algun modo siempre digo que no hay que esperar “resultados” en esto de tratar de criar con apego, pero sinceramente me atrevo a decir que el estar con ella y apoyarla, la han hecho una niña muy especial en su forma de reaccionar frente a problemas de este tipo, mas la confianza que tiene conmigo,  saber que puede contarme lo que sea, y que sabe que siempre va a ser apoyada.

Y por esos dias llegó a mis manos este artículo de Laura Gutman, que como siempre pone palabras a pensamientos sin forma definida que no terminan de cuajar, y los lees , tan sencillos, y tan ciertos, y normalmente dejan pensando, y si hay suerte, nos hacen replantearnos como estamos haciendo las cosas…

Aquello que decimos

Los niños creen en los padres. Cuando les decimos una y otra vez que son encantadores, que son los príncipes o princesas de la casa, que son guapos, listos, inteligentes y divertidos, se convierten en eso que nosotros decimos que son. Por el contrario, cuando les decimos que son tontos, mentirosos, malos, egoístas o distraídos, obviamente, responden a los mandatos y actúan como tales. Aquello que los padres -o quienes nos ocupamos de criar – decimos, se constituye en lo más sólido de la identidad del niño.

Los niños no tienen más virtudes unos que otros. Ahora bien, el niño no suficientemente mirado, mimado, apalabrado y tomado en cuenta por sus padres, dará mayor crédito a sus discapacidades. Y sufrirá. En cambio el niño mirado y admirado por sus padres, amado a través de los actos cariñosos cotidianos, contará con una seguridad en sí mismo que le permitirá erigirse sobre sus mejores virtudes y al mismo tiempo reírse de sus dificultades.

Si nos damos cuenta que nuestros hijos sufren, si tienen la auto estima baja, si tienen vergüenza, si se creen malos deportistas, malos alumnos, o que no están a la altura de las circunstancias, si les cuesta hablar, relacionarse, jugar con otros, si suponen que son lentos, o si son víctimas de las burlas de sus compañeros; nos corresponde accionar a favor de ellos, ya mismo. Lo peor que podríamos hacer es exigirles que asuman solos sus problemas.

Podemos nombrar aquellas virtudes, recursos o habilidades que el niño sí dispone como individuo. Por ejemplo, que es un niño que siempre dice la verdad. Que nunca traicionaría a un amigo. Que es incapaz de lastimar a otro. Que observa y comprende a los que sufren. Que es generoso y tolerante. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos seguros, felices y bien dispuestos. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos escuchado en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que asumir esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.

Extracto de un artículo del libro “Mujeres visibles, madres invisibles” de Laura Gutman

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Navidad por Laura GutmanDecember 2

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Me confiesto fan absoluta de Laura Gutman, dice verdades, como se dice en España “como puños”, que nos cueste verlas, es otro asunto, pero las cosas están sobre la mesa.

Esta vez comparto el contenido de su newsletter mensual.

Los regalos de Navidad

Las ilusiones alrededor de las Navidades de nuestra infancia duraban un año entero. Escribíamos nuestras cartas con esmero, esperando que ese ser mágico vestido de rojo atienda nuestros anhelos. A veces redactábamos “que mi madre no sufra más”, “por favor, que mi padre deje la bebida” y también “quisiera un hermoso vestido”. Claro que había pedidos de regalos costosos, imposibles de ser adquiridos por personas de carne y hueso como los padres de uno. Por eso el pedido era fascinante. Si por casualidad se cumplía, era por gracia de un ser superior.

Más allá del sentido religioso que podía tener para las personas mayores, la Navidad era una fiesta para los niños, porque el mundo brillaba como en un cuento de hadas. Era el momento de cumplir algún sueño y hasta teníamos la fantasía de que todos éramos un poco más buenos. La alegría era inmensa al recibir finalmente un regalo. Uno. Inolvidable.

Hoy la magia tiene más relación con Internet que con descubrir a Papá Noel. Los hechizos duran apenas unos segundos apabullados por la publicidad. El consumo desenfrenado nos induce a comprar y comprar y comprar regalos costosos. Regalos para los niños, para los grandes, para los vecinos, los sobrinos, los nietos, las nueras y los yernos. Usamos nuestras tarjetas de crédito hasta el límite del hartazgo para juguetes, ropas, zapatos, electrónica,  o vacaciones.

Posiblemente cuando nuestros hijos sean mayores, no recuerden nada especial en relación a las Noches Buenas. Hoy se convirtieron en cenas fastuosas a las cuales arribamos agotados, tras recorrer centros comerciales, endeudados y a disgusto. Es posible que algo de toda esta vorágine nos deje una sensación de sin sentido cuando se supone que debería ser una época de reflexión y encuentro.

Quizás sea la ocasión perfecta para hacer pequeños movimientos que nos satisfagan más y que llenen de sentido esa noche tan especial. Tal vez podamos instalar cierta intimidad, reunirnos con pocas personas muy allegadas y regalar a cada uno un escrito colmado de agradecimientos. Y para los niños, claro que habrá algo fuera de lo común, algo soñado, esperado, imaginado y en lo posible no muy caro.  Los niños tienen derecho a recibir unas palabras que nombren lo orgullosos que sus padres están de ellos y una hermosa carta escrita por Papá Noel felicitándolos por sus virtudes, firmada con letra dorada.

La Navidad puede volver a ser mágica. Todos nosotros estamos en condiciones de ofrecer a los niños pequeños una noche especial, llena de sorpresas y de encanto. Es una sola noche al año. Todas las demás estamos cansados, hartos de nuestras rutinas. Y ese fastidio cotidiano, no hay juguete que lo transforme. Aprovechemos el confort que hemos adquirido, pero agreguemos nuestros recursos emocionales. Un poco de calma, buena música y disponibilidad afectiva, son regalos insuperables.

Laura Gutman

En esta época, económicamente llena de retos, a veces nos parece que la navidad no va a ser “igual” sin poder comprar tantas cosas, pero tal vez todo esto sea una oportunidad  para encontrar otro significado a la Navidad, el estar juntos, a disfrutas de la mutua compañía, o para estar en una reunión íntima y tranquila, en casa, sólo la familia, en lugar de correr de compromiso en compromiso.

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El mundo desde el punto de vista del niñoNovember 6

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(tomado del newsletter de Laura Gutman)

La evolución desde la dependencia física y emocional absoluta hacia una independencia relativa, es un tránsito muy prolongado….de casi veinte años. El camino que tenemos por delante es enorme. Y eso, todos los niños lo sabemos. También sabemos que necesitamos la asistencia de un adulto para que medie entre el mundo y nosotros.

Por ejemplo, si aún no tenemos capacidad para caminar, alguien nos tiene que prestar sus piernas. Eso significa que esperamos estar siempre, siempre, siempre, en brazos de alguien que camine. Y cuando logramos la marcha….que es un éxito significativo, de todas maneras continuamos necesitando caminar con las piernas de otro. Y mientras no contemos con el lenguaje verbal, esperamos que alguien nombre nuestras sensaciones, nuestra hambre, nuestro dolor de panza. Hasta que alguna vez nosotros mismos podamos nombrar cada cosa.

Sin embargo, con frecuencia, no encontramos piernas que caminen nuestro andar, ni brazos que nos otorguen movimiento, ni palabras que canten nuestras canciones. Lo más grave no es el desencanto, sino el peligro en el que efectivamente estamos. Librados a los depredadores, lloramos con desesperación. Pero en lugar de ser comprendidos, llamativamente, somos desestimados. Algo que ninguna otra especie de mamíferos haría: desestimar el llamado de la cría. En estos casos, cambiamos las estrategias del llamado: probamos enfermando.

Lamentablemente obtenemos respuestas sobre la enfermedad, pero no en relación a nuestro ser interior. En ese punto, los niños ya no sabemos cómo explicar que necesitamos desesperadamente la presencia y la mediación de un adulto autónomo. También probamos adaptándonos. Es decir, inventamos que  no necesitamos eso que necesitamos. Que hayamos sobrevivido disminuyendo las demandas, significa que hemos relegado a algún lugar sombrío las necesidades básicas que no han sido satisfechas. Pero éstas no desaparecen. Sólo desaparecen para la conciencia.

Cuando cumplimos tres años, ya comprendemos fehacientemente que no podemos llorar como un bebé recién nacido, a los seis años mucho menos. Aprendemos a pedir sólo aquello que los adultos están dispuestos a escuchar. Así nos alejamos de nuestras almas en pena. En ese mismo instante, hemos perdido para siempre la sabiduría de la infancia.

Laura Gutman

Pero que difícil es escuchar a nuestros niños, yo misma tengo muchas veces que hacer un esfuerzo consciente de escuchar lo que necesitan mis hija, y recordar que todavía me ncesitan y necesitan mi atención, por que vivimos tan inmersos en la necesidad de “independencia”  instantanea, ya que el darles su tiempo para tener seguridad e ir extendiendo las alas es tiempo perdido para la sociedad actual, para que esperar que se abra el capullo? mejor lo abrimos y sacamos a las mariposas y que extiendan sus alas cuanto antes, ya que si no las obligamos, nunca volarán por si mismas, verdad?

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Laura Gutman en MéxicoNovember 5

Criar sin cuestionarnos, siguiendo la corriente, pensando que lo establecido está bien, es el camino seguro, “por las piedritas”, al fin así se ha hecho siempre, hayamos salido como hayamos salido, por supuesto.

Adentrarnos y mirarnos por dentro, descubrir lo que traemos arrastrando, aprender de todo el equipaje que cargamos y lograr otra forma de hacer las cosas, es un camino no tan transitado y en ocasiones difícil.

Muchas veces en los grupos online de crianza, la “tribu” virtual de muchos padres y madres encontramos herramientas para estos retos diarios. En libros y encuentros de crianza buscamos además de información, el reunirnos con personas afines a nuestra forma de pensar.

En este mes de Noviembre se acerca un evento muy especial, con una de las autoras sobre el tema de maternidad que al leer sus libros o escuchar sus entrevistas no deja de remover muy hondo, si nos armamos de valor para mirarnos a los ojos en ese espejo.

Les comparto la invitación a este evento, que si tienen la oportunidad de asistir valdrá muchísimo la pena y será una experiencia muy enriquecedora.


laura Gutman

Laura Gutman

Seminario con Laura Gutman

en Guadalajara, México

Del desamparo personal a la violencia colectiva
21 y 22 de noviembre de 2009
Guadalajara, México

Recomendado ampliamente para:

maestros, educadores, médicos, asistentes sociales, parteras, doulas, enfermeras, dirigentes políticos, pensadores, padres y madres, y toda persona que desee contribuir a organizar un mundo más amable

¿Por qué vale la pena asistir?

Muchos de nosotros, en algún momento de nuestra vida, hemos tenido que hacer un alto en el camino y ver que la solución de lo que llamamos problemas no está en el pago de nuestras deudas, en despedazarnos por conseguir un contrato, un empleo y/o un jefe mejor, en esperar que nuestros hijos crezcan para que nuestras ocupaciones y preocupaciones acaben o en cualquier otra cotidianidad por el estilo.

Gracias a una cierta “luz”, hemos podido ver que lo que otros llaman felicidad, realmente se encuentra dentro y no fuera de nosotros. Que esa paz interior o como sea que se le quiera llamar a ese estado en el que nos sentimos plenos, depende de un verdadero trabajo de autoconocimiento.
Sin embargo, no podemos o no sabemos cómo hacer de este luminoso destello una guía en nuestro camino.

Si tú eres una de esas personas, uno de estos buscadores, el Seminario que impartirá Laura Gutman es para ti. Es para quienes pretendemos saber con qué estructuras emocional y espiritual contamos, cuáles son nuestros pendientes del pasado por resolver, cómo podemos hacer para criar y relacionarnos con nuestros hijos y los demás de la mejor manera.

Bajo una nueva óptica, y sobre todo, sin pretender dar consejos ni soluciones mágicas, Laura Gutman tratará temas como el desamparo en la primera infancia, el egoísmo, los mecanismos de supervivencia emocional que hemos desarrollado en el mundo que hoy vivimos y la violencia. Esto nos permitirá hacer un diagnóstico propio de nuestra situación emocional y elegir por dónde queremos continuar nuestro camino de búsqueda.

Toda la información acerca de este Seminario, tal como programa, sede, costos y otros pormenores, está en la página web: www.lauragutmanmexico.com.

Si no conoces el trabajo de Laura Gutman y quieres saber más acerca de sus libros, propuestas y conceptos que a lo largo de su experiencia profesional ha desarrollado, también puedes entrar a: www.crianza.com.ar

Ojalá puedas acompañarnos a este encuentro de corazones abiertos.

Gabriela Rivera

Organizadora del Segundo Seminario con Laura Gutman en México

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