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Para hablar de nuestros hijos, lactancia, crianza, productos naturales para mamás y bebés

Siempre hablamos del maltrato físico, de lo malo que es un golpe para los niños, de lo contraproducente que es tratar de “educar” en base a amedrentar a los que mas queremos, pero poco hablamos de la carga violenta que pueden tener nuestras palabras.

Hace tiempo via Twitter me pasaron estos videos, creo que poco hay que añadir. Muchas veces procuramos no golpear físicamente a nuestros hijos, pero tenemos poco cuidado con las palabras que decimos, y siendo sinceros, si nos dirigieramos así a un “igual” (esposo@, mama, amig@ ) que pasaría? se quedarían callados en silencio como nuestros niños cuando les repetimos lo mal que hacen las cosas siempre?.

Son dos videos, uno detrás de otro, recomiendo verlos ambos.

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Modelo 1

Modelo 1

Hace rato, lei en la revista etcétera que hubo una controversia con la empresa Ralph Lauren al publicar un anuncio con una modelo retocada con Photoshop, adelgazándola de una forma irreal, al parecer la empresa (a regañadientes) publicó una disculpa, no se si el anuncio sigue .

La modelo real es esta:

Modelo2

Modelo2

Delgada, pero se ve mucho mas saludable que la anterior.

Como madre de niñas me alarma mucho que sigan estos modelos irreales, creados por computadora, tan inaceptable es ya el cuerpo femenino real? por  que queremos entrar en moldes externos? pro que en lugar de ser lo mejor de nosotras mismas, tratamos de ser como aparece un anuncio retocado en una revista?

Me llama la atención la supresión de las curvas, la cabeza grande (infantilizada?) en algún lugar leí, que las curvas representan a una mujer madura , fisica y sexualmente hablando, y el cuerpo liso, sin curvas, de niña, que es menos “amenazante” para algunos hombres, y me deja mucho que pensar sobre las modelos de revistas.

En el libro “Mujeres que corren con los lobos” de Clarisa Pinkola, hay un párrafo que me gusta muchísimo:

El cuerpo es como la tierra. Es una tierra en sí mismo. Y es tan vulnerable al exceso de edificaciones como cualquier paisaje, pues también está dividido en parcelas, aislado, sembrado de minas y privado de su poder. No es fácil reconvertir a la mujer salvaje mediante planes de remodelación. Para ella lo más importante no es cómo formar sino cómo sentir.

El pecho en todas sus formas desarrolla la función de sentir y alimentar. ¿Alimenta? ¿Siente? Es un buen pecho.

Las caderas son anchas y con razón, pues llevan dentro una satinada cuna de marfil para la nueva vida. Las caderas de una mujer son batangas para el cuerpo superior y el inferior; son pórticos, son un mullido cojín, asideros del amor, un lugar detrás del cual se pueden esconder los niños. Las piernas están destinadas a llevarnos y a veces a propulsarnos; son las poleas que nos ayudan a elevarnos, son un anillo para rodear al amante. No pueden ser demasiado esto o demasiado lo otro. Son lo que son.

En los cuerpos no hay ningún “tiene que ser”. Lo importante no es el tamaño, la forma o los años y ni siquiera el hecho de tener un par de cada cosa, pues algunos no lo tienen. Lo importante desde el punto de vista salvaje es si el cuerpo siente, si tiene una buena conexión con el placer, con el corazón, con el alma, con lo salvaje. ¿Es feliz y está alegre? ¿Puede moverse a su manera, bailar, menearse, oscilar, empujar? Es lo único que importa.

Para terminar, un par de videos sobre el tema de la anorexia, pro que es un tema que de lejos o de cerca nos puede tocar.

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