Cómo entender a tu adolescente

La adolescencia es una etapa de cambios, tanto físicos como psicológicos, el cuerpo cambia, la mente va madurando, la sociedad tiene expectativas, ellos tienen sueños e ilusiones.

Comienzas a investigar quien eres, que te gusta, qué está bien, qué está mal, la adolescencia es compleja, sólo recuerda cómo te sentías a los 13 años.

Para nosotros como padres la adolescencia puede ser confusa, a veces leo a muchos padres que escriben que le tienen “terror” a esta edad, y lo he leído suficientes veces para recordar la palabra exacta “que terror la adolescencia, que miedo que mis hijos lleguen a esa edad” y me preocupa, tanto como cuando hablan de “los terribles dos” y de “los niños tiranos” con palabras negativas, desconectandose de algún modo de sus propios hijos.

El crecimiento, los cambios hacen que los chicos de nuevo prueben los límites, como cuando tenían 2 o 3 años, cuestionan y se preguntan mas cosas, y buscan formas de expresarse o identificarse, y de pronto nos parece que ya no es el pequeño o la pequeña que conocíamos al derecho y al revés.

Además comienzan a tener sus gustos en música, ropa, etcétera, ¿y que hacemos los adultos? o los ignoramos, o les decimos que “eso es basura, no música” que “antes si era música”, “esas son tonterías” y todo lo que les decimos los adultos a lo que no comprendemos o no es de nuestra generación.

Y así es como se termina de romper la comunicación, minimizando sus opiniones, criticando sus gustos, sermoneando en cada oportunidad y los chicos y chicas piensan “para que le digo, no le va a interesar” “no lo va a entender” “me va a regañar o castigar”.

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La comunicación se siembra desde el inicio, por supuesto no lo sabemos y hemos sido criados de formas muy diferentes, y ahora leemos tantas teorías y posturas que en ocasiones no sabemos si estamos bien o mal.

La forma en que interactuamos con ellos cuando son pequeños, nuestras palabras y el tono, si dialogamos o simplemente les dictamos órdenes va a definir si se sentirán cómodos hablando con nosotros sobre los grandes temas que inevitablemente enfrentarán como adolescentes.

Si no somos empáticos y comprensivos con las “pequeñas cosas” que enfrentan en sus primeros años (que en realidad son grandes cosas para ellos), entonces cuando crezcan será difícil que se abran con nosotros sobre temas importantes.

Esos temas de los que hemos leído como el bulling, drogas, presiones sobre sexo, embarazos adolescentes, depresión, cutting (cortarse por placer) e infinidad de cosas que pueden (o no) pasar.

Pero muchas veces los chicos cuando están confundidos, se encierran y consultan sus dudas con sus amigos o en internet, y si hay suerte con algún maestro, cuando a quien en realidad deberían de recurrir a sus padres. ¿En que momento consultar con un extraño se convierte en mejor opción para un adolescente?

Tal vez por que a veces en la rutina y estress diario olvidamos la comunicación, y nos concentramos en dar indicaciones, regaños, con la mejor intención, pero olvidamos fomentar la confianza con nuestro hijo o hija adolescente tratando de conservar la “disciplina”.

Es importante que tus hijos puedan acudir a tí cuando hagan una tontería, cuando estén confundidos, cuando necesiten apoyo.

Recuerda cómo te sentías a esta edad, todo era como si se acabar el mundo, todavía no tenías la visión de que hay mas vida y mas personas, una ruptura es devastadora, que no te tomen en cuenta, nosotros también vivimos la sensación de que se nos acababa el mundo, y estoy segura de que hubiera sido todo mas fácil si alguien nos hubiera dado un poco de contención.

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Pero a veces este hilo, el vínculo con nuestro adolescente se rompe muy pronto, cuando los niños creen que la aceptación que obtendrán es condicionada por sus logros y buen comportamiento, o sea, si saco buenas calificaciones y lo hago “bien” les gusto, si tengo problemas o cometo algún error ya no me van a aceptar (¿recuerdan el “si sigues llorando ya no te voy a querer”? estas palabras son devastadoras)

Obviamente nosotros como padres no hacemos nada de esto con intención, tratamos de educar gente de bien, muchas veces pensamos que necesitamos usar nalgadas, castigos, tiempos fuera, elogiar solo cuando hacen las cosas bien, todo por supuesto tratando de que los niños crezcan con un buen comportamiento, buenas notas y logren salir adelante en la vida. Pero muchas veces este tipo de correctivos logran  cerrar efectivamente las puertas para una relación de confianza y comunicación en el futuro, por que atención, se elimina el comportamiento inadecuado o se logra que se haga algo, pero la comunicación es unidireccional, se acepta pero no se abre un canal de interacción.

Pra fomentar una buena comunicación con tu futuro hijo o hija adolescente, necesitas trabajar en tu relación actual con tus hijos, prácticamente lo que estás sembrando ahora lo cosecharás después.

Básicamente, además de lo que esperamos de nuestros hijos, la disciplina, normas, etc, tenemos que cerciorarnos de que sepan que los amamos por ser ellos, por existir, y que aunque cometan algún error o tengan un problema, que sepan que pueden acercarse a nosotros y decirnos o que sea. Recuerda que si no recurren a nosotros en un problema, recurren a internet o a conocidos de la misma edad que están igual de desorientados que ellos.

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La crianza con apego o con respeto no tiene una “fecha de caducidad”, ser padres es una relación, una larga relación que debemos mantener cercana, y durante la adolescencia mas ya que en esta época es cuando mas nos necesitan como guía y refugio mientras entienden lo que pasa en el mundo.

Author: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

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