Cuando no eres la mejor mamá

El problema de la crianza con respeto son las imágenes bucólicas e irreales que nos hacemos de ser mamá

Aparentemente ser mamá implica tener un estándar tan alto y cumplirlo a rajatabla sin perder la sonrisa ni el estilo por supuesto.

Cuando hablamos  de que tratamos de criar respetando a nuestros hijos, tratando de comprender sus ritmos, sin recurrir a golpes nos llegan a decir que “la crianza con apego no siempre funciona”, o que sólo es crianza con respeto cuando estamos en estado zen, dulcemente y sin alterarnos.

Pues te tengo una noticia, todas las mamás nos enfadamos, a veces damos alguno (o muchos gritos) , nos molestamos por que tenemos sueño y nuestro bebé despertó por enésima ve en la noche o por que hizo alguna travesura tremenda, o simplemente no para en todo el día.

Nos sentimos las peores madres del mundo y que todas las demás lo hacen mejor que nosotros.

Y decimos “la crianza con apego no es para mí” , pero claro que es para tí para quien tenga todas las respuestas tal vez no, quien nunca se equivoque pues obvio no, quien nunca tenga dudas y nunca se desespere pues no necesita recursos,  por que las demás mamás las que somos mortales y reales necesitamos recursos para poder salir adelante en la crianza de nuestros hijos sin recurrir a castigos o nalgadas o actitudes que dañen el vínculo con ellos.

Tenemos que ser realistas, hay días que nada sale bien, hay días que vivimos entre berrinches y juguetes tirados, días que no comen bien o el dia que vemos que no aprende a la velocidad de todos, o que todos ya se atan las agujetas y ellos no, o que ya dejaron el pañal, excepto nuestro hijo, y años mas adelante que no termina de aprenderse las tablas, o no entiende las fracciones, y llegará un examen con un 6 o un cero, y alguna o varias materias reprobadas, y tonterías de mayor o menor gravedad que hacen los adolescentes, y nos volveremos a cuestionar si no hicimos mal al dar abrazos cada que lo pedían o evitar dar nalgadas o tratar de razonar con ellos en lugar de sólo decir “por que yo lo digo”.

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Mas adelante entendemos que si valió la pena, que al respetar y dialogar con tus hijos logras tener un canal de comunicación, en el cual es mas fácil que te cuenten si se metieron en problemas, o que haga que te sea ma sencillo entablar un diálogo con ellos si ves que las cosas no están yendo del todo bien. 

Pero por la forma como hemos sido educados, asumimos que los “logros” esperados sean niños que vayan “derechitos” (que muchas veces aprendieron a mentir tan bien que prácticamente llevan una doble vida) , obediencia inmediata (por temor a un golpe, castigo , o sea haces as cosas no por convicción sino por evitar el castigo o consecuencia) y por eso nos sentimos tan frustrados cuando no levanta sus juguetes de inmediato, o nos “contesta”. En nuestro esquema mental eso es inadmisible por que nosotros fuimos criados diferente, y por eso nos enfurecen tanto esos detalles. 

Criar un hijo no es sólo mantenerlo “a raya” y que obedezca de inmediato, se coma todo, juegue en silencio y no interrumpa, es criar una persona que tiene su propio carácter,  sus propios gustos y que esperamos que tenga cierta independencia y asertividad,  así como ser una persona responsable, y para ser independente y ser asertivo necesitan practicar, que mejor lugar que en casa para ese ensayo y error para ser responsables necesitamos también fallar un poco.

Y ten calma, te aseguro que eres la mejor mamá para TU hijo, aunque hoy no sea uno de los mejores días.

Author: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

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1 Comment

  1. He pensado mucho en este tema, tanto como no tienes idea, pero yo deje de decir que criaba con “apego” o “respeto”, y me decanté por otras ideas; lo que yo he visto no me agrado, hay gente que por no maltratar al niño no corrige, y así como cuido de no dañar a mis hijos o que no se sientan mal de a gratis, cuido que ellos tengan la misma actitud con los demás, deje de ponerlos en el centro de mi vida, y les doy el respeto que se merecen como personas por el hecho de serlos, tratando de comprender su realidad como trato de hacerlo con la de cualquier otro sin importar su edad; lo que leía, lo que veía en las personas sobre estas filosofías me confundía como idea no tienes, me incomodaba tanto como el hecho de una persona que anula al niño o que usa solo golpes y gritos de cotidiano para “educar”. Fue una crisis de la que hablo poco porque no mucha gente lo entiende. Ver mujeres burlarse e infantil-izar a sus esposos mientras hablan de respetar a sus hijos me causo incomodidad, ver mujeres “respetar” a sus hijos mientras ellos golpeaban a los míos y a los de otros o les pasaban por encima fue desagradable. Me replantee muchas cosas, el respeto va de ida y vuelta, es para todos no solo para mis hijos o para los niños, sigo sin pegar -en alguna ocasión cuando ninguna técnica de las de la crianza con “apego” me funcionó lo hice, no lo niego, quisiera que alguien supiera que difícil es manejar una niña de cuatro años que te pega mientras estas embarazada y te sigue mientras te patea, no quiere abrazos ni estar sola, ni nada de todo lo que leí.- Dialogo más con mis hijos que gritarles, va en contra incluso de mi filosofía de vida porque los gritos quiebran el silencio que es algo que amo, pero sí les hablo con severidad y les digo: tal cosa está mal, eso no se hace; he conocido gente que no les dice esto, y algunos niños se han asustado cuando por seguridad con firmeza he dicho algo como que se sienten en el auto o no suban las escaleras de tal forma porque es peligroso, peor todavía lo dejan a criterio del niño; sigo dejando algo de libertad pero no todo, sigo tomando junto con mi esposo muchas de las decisiones sobre sus vidas; hay muchas cosas que no les consulto, simplemente las hago, eso es bueno porque los sorprendo mucho y veo su cara de felicidad. En fin son tantas cosas, hace falta reflexionar en que el respeto es algo que le debemos a todos, no solo a nuestros hijos, y que nuestros hijos se lo deben a los demás también solo por ser personas, solo por eso.

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