De monstruos y apariciones

Cuando tienes niños pequeños todos los “principios” de la crianza con apego son fáciles, procurar un parto respetuoso (bueno, en este país es difícil,  pero poco a poco mas mujeres lo logran y/o toman conciencia de su importancia), lactancia materna, muchísimo contacto físico muchos brazos, dormir con el bebé y entender sus procesos y sus fases. Hay bibliografía, ya hay cientos de páginas, y con un poco de voluntad e investigación se puede lograr, es mas, todas las que hemos buscado esta opción tratando de encontrar otra forma mas amigable y menos violenta de criar a nuestros hijos hemos pasado por la etapa de “ver mal” a las que por X razones hayan tomado decisiones diferentes a las nuestras.

Los chiquillos crecen, pasan a veces por unos 2 años tranquilos, sin saber lo que e es un berrinche, ni una noche con un bebé que no quiere dormir (fue la experiencia con mi primera hija) y sigue pasando el tiempo.  En otras ocasiones desde los 2 años por mucho que hemos colechado y teteado y cargado, son un reto a nuestros recursos y paciencia (la situación con mi segunda hija 😉 ) .

Y comienzan a tener sus propias opiniones y a expresarlas, a veces muy diferentes a las nuestras  (aun desde pequeños) hay rasgos de su personalidad que tal vez se parecen a nuestra suegra, a algo que nos irrita especialmente de nuestra pareja o reflejos de nosotras mismas de pequeñas, ya no son bebés, y a veces al estar acostumbrados a ser escuchados y saber que su opinión es importante la expresan en el lugar donde se sienten mas seguros, en casa y con nosotros.

Aunque a veces todos estos factores, sumado al “ya estas grande...”  o al esperar que esta forma de crianza de “resultados“, (los niños atendidos son mas seguros, los niños criados con apego no debieran contestar mal, los niños amamantados son X y o Z asi que  que se supone que…“)

Pero resulta que los niños  pocas veces funcionan “como el libro dice“, la bibliografía ayuda mucho, pero los humanos somos mucho mas complejos, y los padres también ya que muchas veces provenimos de familias donde la violencia física o emocional era la norma, de hecho todavía en este siglo XXI es la norma en muchas familias. Nos es difícil manejarnos entre lo que estamos aprendiendo y sabemos que es mejor y lo que traemos dentro,  ya que a nosotros nos criaron en “los niños se callan y obedecen”  o a la primera contestación, que va contestación, a veces con una mala cara  la cara volteada de un bofetón en el menor de los casos.

Y siempre llega un día que te preguntas si no debieras de darle una nalgada en medio del berrinche, o que es uno de esos días que estás emproblemada, cansada, harta, y tu niñ@ no está cooperando y se te acaban los recursos, y/o te sientes perdida, o pierdes los estribos y llegas a hacer algo que te juraste que nunca harías. Y todos esos monstruos que traemos dentro, apaciguados detrás del raciocinio salen y por un momento se apoderan de nosotros, y de pronto te escuchas gritando igual que te gritaba tu mamá, o dando órdenes, etiquetando, castigando con miradas o silencios o en el peor de los casos se te escapa un manazo o un golpe.

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y así, como una aparición, llegan a veces los fantasmas de nuestra propia crianza, colándose entre nuestros planes de “yo lo voy a hacer diferente”

Y luego?

El chiste no es pensar que nunca pasa, de una u otra forma pasa (aunque si hay gente que asegura estar por encima de las pasiones terrenales y jamás perder los estribos o declararse sin recursos para manejar una situación con sus hijos) , tampoco es cosa de justificarse, aunque con apedrear virtualmente a alguien  o autoflagelarse en privado no se soluciona nada, mas bien hay que ser realista y buscar cómo preveer estas situaciones.

En un post anterior hablé sobre disparadores y algunos recursos, pero creo que hay que ahondar sobre el tema.

Reconocer nuestra violencia: En Crianzas, Violencias Invisibles y Adicciones, Laura Gutman habla de la violencia activa y pasiva que todos tenemos, muchas veces la violencia no es sólo un manazo  o un grito, hay actitudes actitudes que hasta pueden parecer “dulces” pero detrás llevan una carga de violencia, tenemos que ser francas, mirarnos al espejo y reconocer que traemos una carga de violencia que viene de nuestra crianza, del entorno, de donde sea.

No te claves en la culpa: No estoy diciendo que “no pasó nada” de hecho si estás leyendo esto, es por que sabes que si “pasa algo” si pierdes los estribos, quienes creen en los golpes como forma de crianza normalmente no leen este tipo de blogs . No vas a solucionar nada pidiendo ser apedreada en la plaza mayor, ni autoflagelandote, tampoco clavándote en un circulo vicioso por las fallas que tuvieron nuestros padres, ellos hicieron lo que pudieron (mucho o poco) con los recursos y carencias que tenían, ahora como adultos, hay que reconocer nuestros recursos y carencias y ver que vamos a hacer con ellos.

Analiza tus disparadores: cuando estás mas irritable? como mamá puede ser que nos demos cuenta de que tu hij@ está mas irritable si no durmió, o si no comió, o que no hay que pasar por la tiendita o por los columpios  si andas apurada por que al ver los dulces pataleta segura, pero no nos detenemos a analizar, nosotras cuando explotamos mas fácil? cuando se acerca la regla? si peleamos con el esposo? a las 9 p.m., que ya estamos cansadas del trajín de todo el dia y no nos dejan ni sentarnos a tomar un café? al fin de la quincena? temprano cuando corremos para ir a trabajar? a veces hay situaciones que pasan siempre, y no queremos darnos cuenta, y ver que podemos analizar y prever para procurar evitar.

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Pide ayuda: Podemos pedir ayuda virtualmente en foros o grupos de apoyo, podemos pedir ayuda a nuestro esposo (que nos ayude o se salgan a jugar un rato para que te puedas bañar tranquila) a algún familiar, que jueguen una hora con él, es mas a ellos mismos ya llega una edad que les puedes decir que estás cansada o enojada, y que te ayuden, o que te levanten algo, o que ya puedes entenderte mas con ellos. (mi niña de 8 años me ayuda, a levantar la mesa, a jugar un rato con su hermana,  a varias cosas, y me quita un gran peso en muchas ocasiones) , próximamente viene un post sobre labores domésticas. O en algun caso, algún terapeuta puede ayudarte a manejar algunas cosas.

Se un poquito egoísta: Tampoco hablo de que abandones horas  a tus hijos por ir a tomar café con las amigas o para irte a Acapulco a pachanguear, pero también hay que pensar un poco en nosotras, hay pequeñas cosas que podemos hacer por nosotras mismas y nos mejoran el día, tomarnos 5 minutos para maquillarnos y así ponernos de mejor humor al vernos en el espejo, levantarnos un ratito mas temprano y hacer 30 minutos de bicicleta mientras duerme el bb o duerme la siesta, o al reves, tomarnos una siesta o un ratito para recostarnos en el sillón para recargar pilas cuando nuestros pequeños despierten, buscar un ratito para charlar con una amiga , leer (aunque se a ratitos) un libro que nos gusta, aunque haya que lavar los trastes, tomarse 10 minutos mientras duerme el bebé para tomarnos un te, pequeños gustos que a veces en el trajín de la maternidad se nos olvidan, nos sentimos cansadas, olvidadas, parte del mobiliario, y de ahi se inicia el germen de esos malestares que acumulados nos hacen estallar.

Una mamá que se violenta a sí misma para “sacrificarse” a la larga pasa factura, lo que uno hace lo debe hacer con gusto, la sociedad es la que a veces marca pautas incompatibles con la maternidad, pero para eso debemos ser creativas y buscar COMO SI las cosas funcionen para todos.

Cuales son mis expectativas? La sociedad nos marca unas expectativas de que una mujer que trabaja fuera de casa debe tenerla limpia, ser exitosa, y estar siempre activa y al 100% entre otras cosas.

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Si estás en casa, debe estar tan limpia que puedes reflejarte en el piso, cocinar deliciosa comida, tener a tus niños impecables, ante la sociedad los niños deben portarse siempre “bien“, y así podemos seguir.

Estoy en las expectativas correctas? (de mi misma y de mis hijos) espero que se porten como niños de su edad o espero que sean “niños florero” que no rompan, no tiren, no exploren y me dejen hacer mi quehacer sin interrumpirme?

De la casa, espero lograr una casa impoluta? me angustio cada que veo que las cosas no están impecables? o de algún modo trato de complacer a mi mamá o la familia de que “yo tenia 14 hijos y hasta almidonaba las cortinas” y me pongo de mal humor al ver que con trabajos consigo mantener despejada la sala.

Llegará el día que no haya plastilina en los sillones ni dibujos en la puerta:La niñez es unay termina en unos años, la limpieza de la casa no se acaba, si pretendemos vivir sin que nadie nos critique, o pendientes de lo que digan lo pasaremos muy mal.

Siempre habrá quien nos diga algo, o nos imaginemos que lo dice, preferible ser consciente de las decisiones que tomamos, saber que los niños crecen y que poco a poco lograremos mas tiempo para hacer esas mil cosas, y es mas, que tendremos la cooperación -en la justa medida- de nuestros hijos. Y que nuestra vida es nuestra, aunque la tia diga que “yo nunca traía a mis hijos así”yo siempre tenia comida lista y mi casa impecable“, esa fue su vida, la nuestra es otra vida.

La mayoria tenemos nuestros monstruos a cuestas, escondidos, la crianza con  apego es un reaprendizaje, por lo menos para estas primeras generaciones.

Definitivamente es sacar peras del olmo, sacar cobijo de alguien que no fue cobijado, sacar paciencia de quien fue golpeado, sacar empatia de quien fue etiquetado y minimizado, sacar apego de quien fue hecho “independiente” a fuerza, encontrar nuevas formas de trabajar, de hacer nuestras cosas, de vivir en pareja, reinventando y reconstruyendo.

El camino a veces tiene altas y bajas, hay épocas especialmente difíciles y otras donde parece que encontramos la fórmula, los humanos somos seres que aprendemos continuamente, es parte de lo interesante de ser mamá.

-la ilustración es de la pelicula “the grudge”  de pronto estas cosas se aparecen en nuestra vida como os monstruos de la película-

Author: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

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2 Comments

  1. Que buen escrito Lety, es muy cierto, hay que ser realistas y buscar soluciones dentro de nosotras mismas, nuestros niños no nos darán la solución, hay que buscarle mucho.

    Me ha tocado leer y escuchar críticas de mamás que tienen bebés, pero es que tener un bebé y criarlo con amor es lo más fácil de la vida! Pero criar a un hijo mayor, que tiene sus ideas, su forma de ser diferente a la tuya, es mas complejo.

    Me repito a mi misma que lo mejor es analizar cada situación a tiempo, no dejar que las cosas avancen y se compliquen, y respetar a mi hijo, si hay algo que le molesta debo respetarlo, o dicho en palabras mas sencillas, Ponerme en su Lugar. 🙂

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  2. Lety, fue muy bueno poder charlas en persona contigo sobre este tema…gracias por ser tan buena escuchando…

    Te pasas con lo de la imagen de The Grudge…solo porque a Frida le gusta un poquito de pelo en la casa 😉

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