De Santa, Reyes e Ilusiones

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Este post surgió de un disgusto que se llevó una mamá bloguera muy querida, a su hijo, que apenas va a cumplir 4 años un vecinito, de distintas creencias le dijo que Santa Claus no existe.

Obviamente le dolió mucho ver a su pequeño desconcertado,tan pequeño, mas el problema de explicarle o enmendar el desaguisado.

En esta casa no llega Santa Claus, llegan los Reyes Magos, y es lo que creen las niñas.

En Navidad intercambiamos regalos con la familia, sí reciben regalos, pero saben que son de nosotros, se cena, se enciende la corona de adviento en casa, y se arrulla al Niño Dios (una imagen que tenemos, que es de mi hija, se pone en el nacimiento pero antes se arrulla con un rebozo y) hay lugares donde los regalos los trae el Niño Dios, en fin, hay muchas formas de pensar o de creer.

¿Por que mantener esos cuentos? no se explicarlo de forma lógica, son tradiciones  ¿es una mentira? yo le digo ilusión. ¿Son entes irreales o de fantasía? si, son fantasías, y los niños viven de fantasía, igual que mi hija de pronto llega y me dice para mi susto “soy una mariposa y puedo volar!” o  que si hace una travesura y la pesco se tapa los ojos y se imagina que no la veo o algo así.

Y podría muy racional decirle que no,  que al taparse los ojos no desaparece ella ni su travesura,  que los reyes son una fantasía, que ella no es una mariposa (claro que el digo que no debe intentar volar, pero si le digo que es “de a mentiritas” una mariposa y le pongo unas alas de juguete), ni una princesa, ni la mas bonita del mundo, que siendo realista seguro hay nenas mucho mas lindas , pero realmente no me da la gana ser tan pragmática.

Igualmente a un ateo no puedo demostrarle que existe el Dios en el que creo, yo siento la fe, pero si el no la tiene y no cree pues no cree y hay que respetar su no-creencia, como yo espero que respeten mis creencias.

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Mi hija mayor un dia me pregunto por Santa Claus,  y le dije que no llegaba con nosotros, pero que es una tradición de otras familias y que hay niños que creen y que no hay que romperles la ilusión. También aproveché para enseñarle un librito que tengo, sobre diferentes religiones, con la idea de que vaya conociendo distintas formas de pensar.

En fin, para no hacer el cuento largo, buscando algún material para consolar un poco a mi amiga virtual encontré una traducción de un texto muy hermoso, ya lo habia yo leido en algun lado hace tiempo, y quisiera compartirlo, asi como un link de que hacer en caso de que por alguna situación algun chiquillo mayor, o que piense diferente les suelte de golpe información” clasificada” a nuestros hijos.

Sí, Virginia, existe Santa Claus

fuente

¿Existe un Santa Claus?

Para nosotros es un placer responder de inmediato la comunicación de más abajo, expresando al mismo tiempo nuestra inmensa satisfacción por el hecho de que su fiel autora se cuente entre los amigos de The Sun:

QUERIDO EDITOR: Tengo 8 años.
Algunos de mis amiguitos dicen que Santa Claus no existe.
Papá dice, ‘Si le ves en The Sun es que existe’
Por favor, dígame la verdad: ¿existe Santa Claus?

VIRGINIA O’HANLON
115 WEST NINETY-FIFTH STREET.

VIRGINIA, tus amiguitos están equivocados. A ellos les ha afectado el escepticismo de una era escéptica. No creen salvo en lo que ven. Piensan que algo no es posible si sus pequeñas mentes no son capaces de entenderlo. Todas las mentes, Virginia, sean de hombres o niños, son pequeñas. En este gran universo nuestro, el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto, si lo comparamos con el mundo sin fronteras que le rodea, si lo medimos según la inteligencia capaz de aprehender toda la verdad y todo el conocimiento.

Sí, VIRGINIA, existe Santa Claus. Ciertamente él existe igual que existen el amor, la generosidad y la devoción, y sabes que éstos abundan, dando a tu vida las mayores bellezas y alegrías. ¡Ay! ¡Cuán aburrido sería el mundo si no existiese Santa Claus! Sería igual de aburrido como si no existiesen VIRGINIAS. No habría fe infantil, ni, por tanto, poesía, ni romance para hacer tolerable esta existencia. No tendríamos placeres, excepto los de los sentidos y la vista. La luz eterna con la que la infancia llena el mundo se extinguiría.

¡No creer en Santa Claus! ¡Entonces tampoco deberías creen en hadas! Podrías pedir a tu papá que contratase hombres para vigilar todas las chimeneas la noche de Navidad para atrapar a Santa Claus, pero incluso si no viesen a Santa Claus descender por alguna, ¿qué demostraría eso? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no prueba que no exista Santa Claus.

Las cosas más reales en el mundo son aquellas que no pueden ver ni niños ni hombres. ¿Has visto alguna vez hadas bailando sobre el césped? Por supuesto que no, pero no hay ninguna prueba de que ellas no estén allí. Nadie es capaz de concebir ni de imaginar todas las maravillas que permanecen ocultas ni las que permanecerán para siempre en el mundo.

Rompes el sonajero de un bebé y ves lo que produce el ruido dentro, pero hay un velo que cubre el mundo oculto que ni el hombre más fuerte, ni incluso la fuerza unida de todos los hombres más fuertes de todos los tiempos, podrían romperlo. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, pueden descorrer esa cortina y ver y contemplar la belleza sobrenatural que se oculta detrás. ¿Es todo real? Ah, VIRGINIA, en todo este mundo no hay nada real y perdurable. ¡Ningún Santa Claus! ¡A Dios Gracias! Él vive, y vive para siempre. Mil años a partir de ahora, no, diez veces diez mil años a partir de ahora, él continuará alegrando los corazones de la infancia.

Yo pienso que cada quien tiene derecho a creer o no en lo que considere, e igualmente si alguien decide hablarle a su hijo del ratón de los dientes, de Santa Claus, de los Reyes, de las Hadas, el caga-tio o tantas otras tradiciones que existen es su derecho y cada uno llevara la responsabilidad de lo que les inculcamos a nuestros hijos, e igualmente si deciden que no entrara en su vida esas tradiciones, igualmente es su derecho, pero como yo no permitiría que mis hijas hicieran sentir mal a alguien por no creer en los mismo que ellas, es importante irles explicando que hay gente que crea/piense diferente que nosotros y por experiencia les digo que si desde pequeñas les enseñamos a ser tolerantes, ellas mismos tienen el tacto con otros pequeños.

Autor: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

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