El vínculo que resuena

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El vínculo que resuena: el lenguaje, la lectura y los libros como forma de vinculación en la familia.

Por: Flor de Guadalupe Montante Arreola, la Mamá Bibliófila.

Son las nueve de la noche, la luna brilla en su esplendor, la casa guarda silencio y ahí pasando por la banqueta se escucha la voz de una madre que le cuenta una historia al pie de una cama infantil.

Cuando hablamos de vínculos con nuestros hijos pequeños pensamos mucho en lactancia, en brazos que arrullan, en porteo, a veces por una razón u otra, por falta de información o formación, por una enfermedad o por tener un niño al que el contacto cuerpo a cuerpo parece abrumarle mas que tranquilizarle, nuestras opciones parecen disminuir.

Los pequeños se vinculan a través de los sentidos, y el vínculo va más allá de su propia madre, su primer contacto con el mundo, este lazo lo conecta sin saberlo con toda su historia, cuando el primer trago de leche materna recuerda el sabor del líquido amniótico que sabe a la gastronomía de un país, de una región de una cultura, con la posición política de su madre que no come animales porque los respeta o que no come productos de grandes corporativos porque no está de acuerdo con sus políticas; así de grandes, así de trascendentes son los vínculos entre los seres humanos.

El lenguaje en toda su expresión, desde el oral hasta el escrito es una forma de vinculación, que nos hace parte de algo, que nos une a un grupo humano pequeño o grande, y puede ser una forma de vincularse con el niño en la incubadora, con el niño que no hemos gestado en el vientre pero sí en el corazón, o al que le desagrada ser cargado, es un vínculo inevitable. Cerca de la semana 20 del embarazo, el bebé intrauterino percibe los primeros sonidos, el primero sin duda la voz resonante de la madre matizada por el líquido amniótico, el vínculo comienza a tejerse, si el niño vive en el norte de México escuchara lo golpeado, en el centro una lengua cantante, en las costas un acento amable, su identidad comienza a formarse antes de nacer; el niño intrauterino sabe distinguir su idioma y su lengua de otros, sabe distinguir si mamá lee o habla, si es una conversación o una discusión; si mamá lee, puede distinguir entre leer poesía o un cuento.

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Más tarde, con el paso de los meses se tranquilizará al escuchar a mamá leer mientras él o ella se acurrucan a su cuerpo, el mejor momento para hacer que a nuestros hijos les gusten los libros es cuando todavía no ven la luz del mundo, porque lo relacionan con el amor, con cuidado, con tranquilidad, sin la presión de la escuela o de un deber ser que todos enuncian pero que pocos cumplen.

Hace falta constancia, hace falta estar ahí para tejer esta maravilla del lenguaje que les permitirá de mayores conectarse con Cervantes o con Sor Juana, con Octavio Paz o con Carlos Fuentes.

El lenguaje no solo es lo que se habla, es lo que permanece por escrito, es lo que se ve, se lee; alrededor de los tres meses el primer libro entra en juego, con colores brillantes, líneas gruesas y formas definidas, con una estética cuidada y juguetona, con el justo respeto que el niño merece, los libros para bebés que pretenden enseñar animales o formas responden a las inquietudes del padre no a las necesidades del niño, el bebé como cualquier ser humano sin importar edad, raza, o cultura es proclive a la experiencia estética, la experiencia estética involucra no solo el placer de los sentidos sino la formación de la conciencia, por eso la búsqueda de libros para bebés es difícil pero no imposible, los libros para bebés tienen que ser de cartón y hechos por artistas de la plástica, y en su primera lectura el vínculo con lo conocido: la madre, el padre, el hermano que sabe leer, la abuela, el tío, se es parte de algo a través de la lectura.

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Cuando el niño ha asentado las bases del lenguaje y se hace entender vienen las primeras historias, las que se le cuentan y las que él o ella tienen que contar, alrededor de los dos años los libros de cuentos, sobre todo los libros álbum entran en juego, en el libro álbum el adulto lee la historia oficial en un lenguaje creado, cambiado y convenido por un determinado grupo de seres humanos, en las imágenes los niños leen más allá y nos cuentan la otra historia, la retahíla de palabras viene a juego y ellos se apropian del habla, se hacen dueños del lenguaje, el primer paso para la libertad intelectual ha sido dado.

A los seis años, a veces antes, a veces después, viene el último paso, el umbral de la alfabetización se abre y muchas cosas entran en juego, el niño aprenderá a leer solo si y solo si se le ha enseñado que la lectura es útil, es necesaria y sobre todo que tiene que ver con el Amor, hasta ese momento el vínculo con el lenguaje oficial es a través del otro que me lee, por eso la alfabetización deja de ser un asunto privado y se vuelve un asunto público, un asunto gubernamental y político, aquel que se ha apropiado del lenguaje escrito, que sabe leer tiene el potencial enorme de la libertad, de la crítica, asunto peligroso, pero necesario. En el período de alfabetización el niño debe seguir vinculado con el amor de la madre, en otros tiempos eran los padres los alfabetizadores, en la justa medida que fuera necesario para los padres que el pequeño leyera, las niñas y las madres se desconectaban de este proceso por las razones ya expresadas; ahora más que nunca la alfabetización debe volver a las madres, porque se trata de alimentar mentes y espíritus, las madres son ahora las protectoras de la cultura, cuan cultas sean las madres así serán los pueblos, su participación es trascendental para el desarrollo de la humanidad, después de la alfabetización la madre y el padre solo serán guías en el conocimiento, porque el niño puede acceder a él a través de la lectura, y más que nunca los padres tendrán que estar preparados para las preguntas que se vendrán en cascada; si nuestros hijos son educados en casa las ventajas son muchas, pero si van a la escuela el trabajo resultará más duro, porque debemos ir un paso delante de lo oficial, el libro de texto no es el Libro, hay otros libros, otras historias que tienen que ser contadas, y nos corresponde ahorrar para comprar los libros o acceder a una biblioteca cercana, no hacer de la tarea de lectura la Lectura, hay otras lecturas: las que divierten, las que cuestionan, las que enamoran, las que hacen dudar, las bellas y las que asustan, más allá de la lectura oficial que nos dice: esto es lo que debe ser, ha sido siempre así y así siempre será.

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Hemos tejido entonces un gran vínculo, una historia que es la del niño que se entreteje a la historia de toda la humanidad.

¡Felices Lecturas!

 Mi nombre es Flor de Guadalupe Montante Arreola, madre de dos niñas amantes de los libros de ocho y cuatro años y un bebé intrauterino de cuatro meses de gestación, regia de nacimiento, promotora de lectura independiente, asesora bibliográfica, con conocimientos sobre literatura infantil, soy pasante de licenciada en Letras Hispánicas por la UANL; actualmente ayudo a familias que educan en casa o que tienen un enorme interés en que sus hijos sean lectores en su labor formativa, mi método consiste en buscar los libros correctos para cada niño y para cada familia según sus intereses , ideología, e historia de vida; estoy por comenzar un proyecto cultural de promoción de lectura y cultura del libro en mi comunidad. Mis servicios de asesoría son gratuitos para las familias, estoy buscando apoyo material de parte de editoriales.

Estoy para servirles: fgma.m83 @gmail. com , https://www.facebook.com/MamaBibliofila?ref=hl y http://hslibrosletrasylecturas.blogspot.mx/

 

Author: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

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