La Escuela



Lo pusieron en un foro que frecuento, me dio mucha tristeza.

Érase una vez un niño muy despierto que tenía muuuuchas ganas de empezar a ir a la escuela. Era un niño soñador, por cada rincón iba descubriendo sus sensaciones más profundas. Y, por fin, llegó el gran día. Entró en su clase, saludó a sus compañeros y se sentó en el sitio que le asignó la maestra. Entonces ésta les anunció que era hora de dibujar. El niño se sintió increíblemente feliz, pues le encantaba dibujar. Tenía tanto que mostrar al mundo… que no sabía por dónde empezar. Sacó sus pinturas y dibujó sobre el papel varios dragones de mil colores, con fuego, estrellas y magia. Cuando la maestra vio su dibujo le dijo que no podía dibujar eso, que tenía que dibujar flores. Entonces él apartó ese dibujo y comenzó a colorear flores. No le importó, las flores también le encantaban. Pero cuando la maestra vio que dibujaba flores multicolores y de mil diversas formas, le dijo que sólo podía utilizar el color verde para el tallo y el blanco para los pétalos. Bien, entonces él apartó la hoja y en una nueva dibujó una margarita. Frunció el ceño, pero aun así le pareció preciosa. Un buen día sus papás tuvieron que emprender la aventura migratoria y tuvo que cambiar de escuela. El primer día entró con sigilo, se acomodó en el pupitre que le invitaron a habitar y esperó con prudencia. La maestra entonces propuso a los niños hacer un dibujo. Todos se alborotaron de alegría y comenzaron sus obras de arte. Pero él se quedó a la espera, con una quietud propia de la adultez, y se entretuvo ordenando los colores con parsimonia. Cuando la maestra observó su actitud se le acercó y le preguntó la razón de su apatía, a lo que él respondió que no se trataba de apatía, sino que únicamente esperaba sus órdenes, pues no quería malgastar colores ni papel sin saber qué debía dibujar. La maestra le dijo que podía dibujar lo que quisiera. Entonces el niño se quedó pensando durante un rato y, con el rostro repleto de indiferencia, dibujó una margarita.

Cuantas creatividades ni aplastarán con “pero así no va, las nubes blancas y el cielo azul, las vacas son blancas, el árbol verde, ponle manzanitas rojas, dibuja así…. hazlo así.. así no es…hasta lograr niños alineados, con la creatividad apachurrada, diciéndole “educación artística” a manualidades como llenar una bandera de bolitas de papel, y poniendole una mala calificaion a un niño pro no hacer su dibujo comov enían en las instrucciones.. por que es mas improtante que aprendan a obedecer órdenes que a tener iniciativa propia

Autor: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

3 opiniones en “La Escuela”

  1. Increible… Pero aun pasa, en el kinder de mi niño asi es.. la tarea del color que dice la maestar y como lo diga l amaestra y si no, nos la regresan a hacerla de nuevo (segundo de kinder, kinder de gobierno).

  2. Mi hijo cuando empezó el colegio mostró la misma apatía, la profe decía que se quedaba parado encima del dibujo, parecía que no tenía ni fuerza para coger el lápiz, ahora se ha acostumbrado a obedecer y hace la ficha que le digan sin rechistar, pero de ahí a que esté motivado va un mundo.
    A mí me dice, mamá las fichas no me gustan.
    Ahora está de vacaciones y da gusto verle el entusiasmo que pone en las cosas que decide él hacer, aunque a veces noto, se frustra ante un dibujo, quiere hacerlo perfecto porque si no sus compañeros se pueden reir.
    Ufff, me voy dando cuenta de cosas que no me gustan nada.
    Su autoestima también se ha visto dañada, en el comedor los mayores acostumbran a dar collejas a los pequeños mientras comen.
    Me da miedo dar el paso pues supone tomar muchas decisiones, por ejemplo dejar el trabajo, pero mi intuición me dice que mi hijo estaría mejor en casa.
    saludos
    beatriz

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