La fuerza de nuestras palabras

Siempre hablamos del maltrato físico, de lo malo que es un golpe para los niños, de lo contraproducente que es tratar de “educar” en base a amedrentar a los que mas queremos, pero poco hablamos de la carga violenta que pueden tener nuestras palabras.

Hace tiempo via Twitter me pasaron estos videos, creo que poco hay que añadir. Muchas veces procuramos no golpear físicamente a nuestros hijos, pero tenemos poco cuidado con las palabras que decimos, y siendo sinceros, si nos dirigieramos así a un “igual” (esposo@, mama, amig@ ) que pasaría? se quedarían callados en silencio como nuestros niños cuando les repetimos lo mal que hacen las cosas siempre?.

Son dos videos, uno detrás de otro, recomiendo verlos ambos.

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Autor: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

9 opiniones en “La fuerza de nuestras palabras”

  1. Lety…

    Efectivamente, es la misma violencia, las mismas profundas heridas. Los padres no tenemos excusa para tratar asi a los hijos. Debemos llenarnos de recursos, especialmente emocionales para dar a nuestros hijos lo que realmente necesitan y para resolver nuestros propios hoyos y sombras…ellos no tienen la culpa de la ignorancia y las carencias de los padres, se merecen lo mejor. Merecen nuestro mas profundo respeto y presencia.

    Un abrazo

  2. Asi es 🙁 son nuestras carencias, pero es nuestra responsabilidad buscar como sanarlas, por el bien de todos.

    Del libro de como hablar, viene un ejercicio donde propone que todas esas palabras, insultos “leves” los imagines viniendo de tu madre hacia ti, y como te sentirías…. yo me sentí fatal.

    No he visto los videos (bloqueados) pero espero verlos pronto.

  3. Efectivamente son nuestras carencias, y si no vale solo decir “asi soy y que” por ellos y pro nosotros es nuestra responsabilidad hacernos conscientes de estos comportamientos, que los traemos dentro pro que asi nos educaron “y no nos traumaron” y asi educaron a nuestroas abuelod,etc, pero en algun lugar puede romperse la cadena, no?

    gracias por comentar

  4. Yo no he visto los videos, para que mi día no se dañe 😉

    Más tarde tengo que salir y no es difícil escuchar a los niños siendo insultados en la calle. Yo siempre me pongo a pensar: si así los gritan frente a la gente, cómo será en sus casas?

    Lastimosamente hay gente que cree que el mal trato verbal es inofensivo, y hasta se enorgullecen de solucionar todo “con palabras”.

  5. Hola Lety,

    Muy buena reflexión… ya había visto los videos, y creo que hay un par más rodando por youtube. Hay que aprender a ponerse en la piel del otro, y recordar siempre que el niño es bueno, que no nos está tomando el pelo ni haciendo las cosas por molestar. Demás está decir que hay que tratarlo como igual, con el mismo respeto que le daríamos a otro adulto.

    Es increible la memoria que tienen los niños pequeños, por ejemplo mi bebé de 22m, cada vez que ve una sábana sobre el sofá recuerda, y menciona la vez en que una amiga nuestra se quedó de visita y durmió allí – y de eso hace más de 6 meses, y sólo ocurrió dos veces. Igualmente pasa con las palabras, muchas de ellas acaban siendo indelebles… tanto las bonitas, como las feas.

    Partiendo del respeto hacia el niño, también es comprensible que los padres somos humanos y nos cansemos en un determinado momento, ahí entra lo que tú dices: llenarnos de recursos; aprender a respirar lentamente un par de veces para calmarnos y llenarnos nuevamente de paciencia, ir al baño a lavarnos la cara, tener un mantra para calmarnos cuando nos sentimos al borde, salir dos minutos al balcón a que nos dé aire en la cara, etc… Cualuier recurso positivo vale, antes que decir palabras que quedarán marcadas, posiblemente para siempre en la memoria de los seres que más amamos en la vida.

    Un abrazo!

    Louma

  6. Muy buenos los vídeos, todo el mundo debería verlos para que muchos se diesen cuenta del daño que pueden hacer las palabras.

    Yo he sufrido esas malas palabras por parte de mi madre durante toda mi vida. Desde muy pequeña (creo que tengo recuerdos así desde los 3 o 4 años) me decía que me iba a abandonar, que era una basura, una mierda, una egoista “igual que tu padre”. Y todo eso acompañado de una mirada de desprecio muy hiriente. A veces sólo con mirarme me hacía pasar un rato muy malo. Me he pasado media vida creyendo que todo eso era verdad. Intentaba por todos lo medios no ser todo lo que ella me decía que era, ganarme su aprecio.
    Menos mal que cuando me hice adulta empecé a darme cuenta de que todo eso no era cierto y que era ella la que actuaba mal. Pero a pesar de todo no me he sentido realmente liberada y como una persona nueva hasta que ella murió. Ya se que resulta muy fuerte decir eso, pero es la pura verdad. Acabo de cumplir 50 años, mi madre murió hace 4 meses y lo siento mucho por ella, pero para mi ha sido como un renacer y no me siento culpable por sentir así.

    Lo único positivo que puedo sacar de todo es que he procurado no tratar así a mi hija. Ahora tiene 20 años y nos llevamos superbien, nos contamos todo y núnca nos faltamos al respeto. Incluso mi hija de pequeña se daba cuenta del mal rollo que tenía mi madre conmigo y a veces también con ella, aunque menos porque mi hija no se callaba como hacía yo, por lo tanto mi madre no se atrevía tanto con ella como conmigo.

    Así que si me permiten un consejo a todos los que sois padres: Mucho cuidado con lo que les decís a vuestros hijos si no quereis hacerles daño a ellos y a vosotros mismos porque tarde o temprano se darán cuenta y os ganareis su desprecio.

    Un saludo,
    Carol

  7. Se me hizo un nudo en la garganta, pero puedo dar fé que hay palabras que hieren mucho más y que aunque pasen los años, no se olvidan, compartire sin duda este enlace, gracias como siempre.

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