La vida antes de Netflix

¿En serio había vida antes de tener Netflix?

Si, hace poco estaba pensando cómo nos entreteníamos antes de tener Netflix, me llamaba la atención cuando veía publicidad del servicio y siempre lo postergaba, ahora me pregunto ¿por que tardé tanto en decidirme?

Recuerdo cuando existían todavía los videocentros y el rentar películas esperando que no te digan “ya no tenemos disponible ese título señorita”  y corre antes del día del vencimiento o ese día corriendo en la noche para entregarlo en el buzón, y esperar que no te cobraran recargos.

Si te gustaba mucho comprabas la película, yo tenía un buen de cintas VHS,  por cierto se llevaron a reparar varias veces la videocasetera por que en ese tiempo mi hija mayor tenía la costumbre de meter fichitas o cositas que se encontraba en la ranura donde se insertaban los videocasettes.

Después surgieron los DVD’s que eran la gran maravilla, no se enredaban, no se  atoraban, a veces alguien te conseguía las películas, y se añadían al montón de VHS’s que uno tenía por la casa, se me llegaron a dañar algunas por ponerlas cientos de veces, “La bella durmiente” “Horton y el mundo de los quien”  otras se rayaban, o no aparecían, o se rompían, o no se veían bien.

No se si recuerden algún librero con montones de DVD’s o esos mueblecitos para acomodarlos.

Cuando era soltera yo acostumbraba ir al cine muy seguido pero tengo un esposo que no le gusta el cine, se aburre o se duerme, así que el encanto de ir, mas si es estreno, formarte 30 minutos, ver si todavía hay boletos, formarte otra vez para comprar palomitas o algo, buscar lugar, esperando que no te toque enfrente alguien con un afro, o que estén charlando toda la película, o pateando el asiento detrás de tí…. nos lo perdemos, llegamos a ir al cine pero es ocasional.

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También algunos conocidos usaban software como Ares o E-mule para bajar música o películas, jamas lo aprendí a usar, mas el miedo de bajar la película y 30 virus y troyanos también.

En cable o en la TV abierta es un estress saber que se pasa la hora de tu serie, y si te la perdiste pues ya se perdió el encanto, o a la hora que estás viendo el nuevo capítulo de TWD o de GOT tocan, vienen de visita, llaman por teléfono o siempre algo se les ofrece.

Así que tener un catálogo de películas y series para ver, donde no hay comerciales, donde puedo tener la tranquilidad de que mis hijas no verán algún video que no corresponda, sin tener que salir , solo calentar tu café, o la pizza,  ir al sofá cuando ya se durmieron las niñas y ver mi capítulo, o un maratón, o ver esa película que nunca puedes terminar de ver a pedacitos, o volver a ver esa serie de nuevo capítulo por capítulo a la hora que quieras, bueno, que felicidad.

Netflix, sigue como vas, nos has transformado la vida

Autor: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

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