Querida mamá que no pudiste amamantar como deseaste

Flickr (Toshimasa Ishibashi)
Flickr (Toshimasa Ishibashi)

Pasé mucho tiempo pensando cómo empezar este post, dándole vueltas a la idea, hasta que un mail que me recordó que ya me estaba pasando de mi “deadline” me sacó de mi zona cómoda y me obligó a hilar palabras en el teclado. Es largo, porque son tantas cosas que quiero decirte y espero me leas con calma y logre explicarme con claridad.

Te escribo a ti que te dijeron que no tenías leche, a ti que con los pezones destrozados decidiste que ya no más, a ti que te dijeron que tres meses eran más que suficiente, y que unas onzas de fórmula te quitarían “trabajo”, a ti que el médico te dijo que deberías dejar de amamantar porque  tenías que tomar antibiótico, te dio fiebre, te resfriaste, te asustaste o hiciste un coraje, o que por la falta de ayuda, el regreso al trabajo y el nulo apoyo del sistema laboral no te quedó mas que destetar.

Te escribo a ti que simplemente decidiste no amamantar. Tantas situaciones como madres habemos en el mundo. No hay una situación igual a la otra y cada una hicimos en el momento lo que consideramos mejor.

La razón por la que te escribo es porque sé que es probable que las mamás que promovemos la lactancia te caigamos mal con nuestra eterna perorata sobre las maravillas de la leche materna, y puede ser que tú te sientas aludida, o sientas que te estamos señalando, y me parece que estos sentimientos son normales.

La maternidad es un terreno delicado, nuestros hijos son muy importantes para todas, y todas hacemos lo mejor que podemos. Hoy quiero aclararte que “nuestro rollo” no es contigo. No es que nos sintamos “mejor madre que” y no es una competencia. Cada madre y cada hijo son únicos y cada situación es única, pero hay razones por las que siempre estamos con este tema.

La realidad es que, como tú bien sabes, el tema de la lactancia materna es delicado. Hay mucha desinformación de médicos, pediatras y de la sociedad en general. Para las mamás que quieren amamantar y tienen que salir a trabajar, es toda una lucha contra patrones a quienes no les parece que se tomen un rato para extraerse leche, y a veces deben aguantar comentarios de compañeros o que les obstaculicen en la guardería la leche materna.

Y si lograste amamantar todo mundo opina que ya deberías de quitarle la lactancia, que se va a hacer así, que se va a hacer asá. En fin, el punto es que tanto luchamos contra el mundo, que a veces una mamá que no pudo o no quiso amamantar puede sentirse señalada por quienes promueven la lactancia, pero eso es lo último que queremos… porque somos mujeres y sabemos que es una lucha dolorosa y difícil, y porque estamos convencidas de que el culpable es el sistema y la desinformación que hay sobre el tema.

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Esa desinformación que hace que un pediatra le diga a una mamá que le dé una onza de fórmula y pecho cada 3 horas porque “la leche materna no llena”.

La que hace que la enfermera te diga, cuando te dan a tu bebé recién nacido, que es mejor que descanses y ellas lo cuiden en el cunero, y que de todos modos “todavía no tienes leche”.

La que hace que la familia le recomiende a una mamá destetar porque pasó un susto o un coraje porque “la leche ya no sirve así”.

La que hace que las amigas te digan que “qué sacrificado”, que “qué sumisión la tuya al patriarcado”, y que te dicen que el papá debería darle biberón “para que se involucre con su hijo” y “para que descanses” (claro, con lo cansado que es acostarte a dar teta… mejor que alguien se ponga a trapear la casa y echar lavadoras y seguro así descansas más que dando fórmula).

La falta de apoyo que hace que una mamá no se tome su tiempo para extraerse leche porque “es que aquí nadie pide su hora de lactancia”, o que si exige su derecho el jefe se enoje porque “está perdiendo el tiempo”, tenga que esconderse en el baño, o hasta lleguen a tirarle a la basura la leche que se extrajo por que “qué asco eso en el refrigerador”.

La que hace que el esposo le sugiera destetar porque “le roba tiempo” para él (claro, un bebé puede hacerse un sandwich sólo, el pobre esposo indefenso necesita cuidados), o la que hace que la misma mamá se convenza de que “arruinará su vida sexual” o “se le caerán los pechos” y ya no será atractiva para su esposo.

Así que por muchas de estas  razones (y hay más, esto es sólo una parte de las historias que podría contarte y creo que tú conoces de cerca otras tantas) compartimos infinidad de links sobre lactancia.

Para que otras mamás tengan la información y sepan que pueden amamantar y tomar la mayoría de los medicamentos (bajo supervisión médica), que complementar con fórmula los primeros días no ayuda sino entorpece tu producción, que no se caen los pechos (que eso es mas genética que otra cosa), que un bebé necesita estar 24 horas con mamá al nacer, que la vida sexual no se acaba, que si duele probablemente es mala colocación, que un susto no es para destetar, que el papá puede hacer otras cosas como bañar al bebé, cargarlo para que mamá pueda tomarse una siesta, y que hay otras formas de ayudar sin necesidad de darle biberones; para que se sepa que un bebé que se alimenta con leche materna se enferma menos, que se gasta menos porque la leche de mamá es gratis, que un bebé que se enferma menos significa menos ausencias por enfermedad en el trabajo y a la larga es mucho más ahorro para una empresa, aunque a corto plazo un permiso por maternidad más largo y las horas de extracción de leche materna parecen “una pérdida de tiempo” para muchos empresarios.

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Esto no es contra las mujeres que no quisieron o no pudieron amamantar, no es contra nadie realmente. Es a favor de más información, a favor de más equidad para las mujeres, y que no tengamos que sufrir entre ser mamá o ejercer nuestra profesión, porque todas, demos pecho o biberón, sabemos de caras largas en el trabajo si tienes que faltar un día porque se enfermó tu bebé, y de los malabares con el tiempo y el espacio para llegar a la guardería y a una junta de trabajo impecable y serena, o a la línea de producción, donde todavía es mas estrés por que a la media hora tarde te descuentan el día.

Es a favor de un sistema donde podamos ser madres como lo decidamos, sin que temamos perder nuestro empleo, donde no piensen que si eres mamá y tienes fotos de tus hijos “te distraes mucho” pero si eres hombre “es bueno que tenga a su familia presente”.

Sí, todo eso tiene que ver con la teta y amamantar, desde tratar de erradicar la falsa creencia de que las chichis sólo sirven para vender cervezas o autos (pero Dios nos libre de que aparezca una con un bebé pegado, ahí son obscenas), hasta lograr que las mamás que decidimos amamantar tengamos los derechos que merecemos, y que todas las mujeres, si decidimos ser madres, demos pecho o biberón, tengamos las facilidades y apoyo de la sociedad.

Y si tus hijos son muy inteligentes y súper sanos, ¡enhorabuena! Yo de hecho fui niña de biberón 100%, mi CI no es bajo, y no fui nada enfermiza. Esto no niega que la alimentación con leche materna tiene muchas ventajas. Te invito a que consideres que si tu reacción hacia la promoción de la lactancia tiende a ser negativa, puedes empezar a verlo de otra manera.

Es como si yo, que tengo sobrepeso (lo cual es cierto y tengo que hacer algo al respecto), al leer promociones sobre bajar de peso y las ventajas de ejercitarse y tener una dieta equilibrada, me molestara y dijera “no hablen de eso que me hacen sentir mal”, “no soy peor mujer que tú que te ejercitas y comes mucha verdura”.

Aunque me cueste trabajo escucharlo, sé que son hechos. El hecho es que si no bajo varios kilos mi probabilidad de desarrollar diabetes es alta aunque ahora esté súper bien de salud, por más que me molestaran  los comerciales de “haz ejercicio”. De la misma manera, la lactancia tiene muchas ventajas nutricionales, inmunológicas, emocionales, económicas (es gratis y reduce los costos por enfermedades), y ambientales, por lo que es importante promoverla.

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Te voy a contar algo de mí, yo a mi primera hija le di pecho sólo 6 meses. Tuve un susto por un asalto y un médico de familia me dijo que se “echaba a perder la leche”, padezco migrañas y me dijeron que así no podía amamantar porque no puedes tomar nada, y me dijeron que así sería “mas cómodo” porque podía dejar a la bebé encargada y yo hacer mis cosas (esto que te cuento fue hace 12 años, había menos información que ahora).

Me enteré en un foro español cuando mi hija tenía cerca de 2 años de que había opciones de medicamentos compatibles con la lactancia, que había forma de extraer y guardar mi leche si tenía que ausentarme, y que un susto no significaba que mi leche se echó a perder.

Me enojé tanto, me sentí tonta, engañada, y, lo peor, que había hecho algo mal con mi hija. En fin, que pasé un tiempo sintiéndome culpable, y después decidí que esta experiencia podría servirle a otras mujeres, y de ahí mi interés en promover la lactancia y afortunadamente he podido ayudar a otras mujeres en este lapso de tiempo.

Las mujeres somos muy distintas, no hay una historia idéntica, quienes somos madres tenemos eso en común, ninguna de nosotras hacemos algo con el interés de perjudicar a nuestros hijos.

Si no quisiste amamantar, tal vez tengas una amiga que sí lo desee y puedes apoyarla dándole la información de dónde acudir. Si no pudiste por cualquier situación, a veces con el segundo bebé la historia es distinta porque ya tenemos más información. ¡Que nos una el ser mujeres y madres! Si ves una mamá amamantando en un restaurante, no está haciendo nada indebido, sonríele y mira para otro lado. Apoyémonos entre nosotras. Siempre he dicho que si las mujeres nos diéramos cuenta del verdadero poder que tenemos muchas cosas cambiarían.

Desde mi fría pantalla te envío un abrazo y espero haber logrado que nos veas un poco diferente a todas las “hippies” o “tetalibanas” que promovemos la lactancia y que te sumes a esta causa compartiendo tu experiencia de una forma que dé confianza y seguridad a otras mamás, para que no sean víctimas de la desinformación y la falta de apoyo. No es por nosotras solamente, es por todas.

El equipo de Proyecto Alimente, quienes están al frente del proyecto Quenotedenlaespalda.org me hicieron una invitación para escribir en su blog, la idea era escribir un post para todas las mamás que por una u otra razón vieron sus lactancias interrumpidas por presión social, desinformación, y otras causas y que en ocasiones se llegan a sentir incómodas o abrumadas al ver o leer a otras mamás compartir información o hablar de lactancia.

Puedes leer el artículo también AQUI


Autor: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

3 opiniones en “Querida mamá que no pudiste amamantar como deseaste”

  1. En mi caso pude amamantar a mi primer hijo sin problemas y apoyo la lactancia materna tanto fue así que no quería darme cuenta de que mi otro bebe de 3 meses es intolerante a la lactosa ahora estoy en el proceso de aceptar el hecho de que no puedo darle pecho, cosa que me hace sentir fatal y por supuesto molesta cuando empiezan a opinar lo contario simplemente la gente no debe meterse no todas podemos aunque queramos

  2. Yo soy una mamá que no pudo o no supo cómo amamantar como quería. Es doloroso, de hecho, creo que sigue siendo uno de los hechos que más me conflictúan respecto a mi maternidad. Pero no, no me molesta la información sobre lactancia; aunque a veces aumenta el dolor, y prefiero alejarme un poco del tema. Un día, juntaré el tiempo y la energía para escribir mi historia, porque creo que es ilustrativa acerca de todas las trabas con las que una madre que QUIERE amamantar, se puede topar. Saludos, y gracias por el artículo.

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