Nutrición emocional

mynurseandi

“Mi Nana y Yo” Frida Kahlo , 1937

Del newsletter de Laura Gutman , este mes llegó un artículo que me gustó mucho, me llegó mucho y me dejó pensando mucho, yo creo que aún a gente que no tiene bebés o niños pequeños puede encontrarle sentido.

Nutrición Emocional


Si hemos atravesado nuestra infancia poco amparados o poco protegidos, haciendo grandes esfuerzos para sobre adaptarnos, es posible que en la actualidad entremos en competencia con los niños desde el hambre emocional. Grandes y pequeños nos pelearemos por un trozo de mirada, quejándonos de que nuestros hijos “están terribles”, son muy “demandantes”, estamos hartos de que “se enfermen”, o que “no respeten a los mayores”. Nos parece inaceptable que abandonen la escuela o que se droguen o que no coman o que se escapen o que tengan sexo sin protegerse.

Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia, va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido. El niño necesitado se convertirá en un joven desesperado, ávido, feroz. Por eso, no importa con cuánta comida se atosigue, cuánta droga lo calme, cuánta agresión drene o cuántas pastillas lo duerman…no va a obtener cuidados maternos.  Esto es consecuencia de una gran equivocación.

Porque toda droga va a requerir más dosis. Toda relación dependiente lo va a llevar a relaciones aún más  destructivas. Toda dieta lo va a arrojar a un circuito de  restricciones. Todo acceso al alcohol lo va a dejar más prisionero de sus borracheras. Y toda distancia emocional lo va a colocar cada vez más lejos en su propio desierto. La edad no calma la sed. La edad sólo disfraza las necesidades primarias en otras más presentables en sociedad.

Es verdad que tenemos la intención de amar y educar a nuestros hijos. Resulta que el amor pue-de estar presente como idea personal y colectiva. Pero amar concretamente a los hijos todos los días y todas las noches requiere comprender de dónde venimos…para entender las contradicciones pro- fundas que sentimos cuando nuestros hijos pequeños nos demandan atención, presencia, conexión y amparo. Si nos sentimos desbordados o exigidos, es ur- gente emprender un camino de conocimiento personal, haciéndonos cargo de las improntas básicas que tenemos grabadas bajo la falta de cuidado o de palabras. Esas necesidades infantiles no nos fueron satisfechas en el pasado.  Ahora nos corresponde  reconocer qué es lo que nos ha acontecido, para de- cidir qué haremos hoy, es decir, cómo alimentaremos a nuestro niño herido y hambriento, pa-ra no trasladar esa hambre sobre nuestros hijos.

Laura Gutman

Muchas veces leo, en medios electronicos, foros y otros medios que “los niños no respetan, no enteinden, no obdecen, atnes, antes si, mano dura con ellos, eso es lo que les falta“. Yo me atrevo a pensar que mucho de estos niños o jóvenes desorientados, es mucho de nuestra propia desorientación y desconección, que mas que mano dura, el problema fue “falta de madre y padre” presencialmente hablando, todas las necesidades físicas cubiertas con creces, pero las emocionales? y como alguien puede dar lo que no sabe dar o no tiene desarrollado? dar desde nuestras propias carencias?

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Hay que mirar dentro de nosotros, esos niños y chicos que criticamos tan duramente, los hemos criado nosotros.

Autor: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

6 opiniones en “Nutrición emocional”

  1. Excelente artículo Lety, tengo tantas ganas de leer los libros de esta mujer. Aunque pienso que resulta abrumador llevar encima tanta responsabilidad, creo que es una reflexión necesaria y vital no sólo para la felicidad y el bienestar de nuestros hijos, sino de nosotras mismas, aunque cueste trabajo.
    Saludos!

  2. Me encantó este post! De hecho se lo voy a enseñar a mi esposo. Este es precisamente el tipo de información que ayuda a contrarrestar la desnutrición emocional que tantos adultos podemos padecer. saludos!

  3. gracias por los comentarios, es cierto, yo creo que a veces por eso se hace tan cuesta arriba maternar, pro que desde nuestras propias carencias, es muy difícil dar lo que no tuvimos, por eso yo creo que los hijos son maestros, nos obligan a crecer

    saludos!

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