Separaciones tempranas

Mi Nana y Yo / Frida Kahlo
Mi Nana y Yo / Frida Kahlo
Mi Nana y Yo / Frida Kahlo

Cuantas veces nos dicen que nuestros hijos “estan muy consentidos” “ya deberian ser mas independientes” “otros niños se quedan y no lloran ni se quejan”.

Y a veces si dudamos o pensamos que tal vez los sobreprotegemos, o debieramos dejar que se “endurezcan” un poco mas.

Laura Gutman, en sus newsletters nos manda una interesante reflexión sobre el tema.

La necesidad básica primordial de todo niño humano, es el contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano. No es más complicado que “eso”. Sin embargo, algo que debería ser sencillo y espontáneo, lo hemos convertido en un problema. Casi todos apuntamos a que el niño pequeño “no nos moleste”. Es extraño. Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que el cuerpo del niño esté separado: Solo en su cuna. Solo en su cochecito. Solo en su sillita.
Apenas nace, suponemos que debería dormir solo. Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela.

Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto. Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia.

Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha.

Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y no tocar al niño, porque tocar nos duele. Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.

Laura Gutman

Autor: Leticia Jiménez

Bloguera y emprendedora, mamá de 2, autora de "Berrinches y rabietas para mamás imperfectas" "De esto no se habla, testimonios de violencia obstétrica" y "Mamá y papá también son pareja" disponibles en Amazon.

7 opiniones en “Separaciones tempranas”

  1. Estar verdaderamente y totalmente disponibles es una de las cosas mas desafiantes en la maternidad.

    Una de las cosas mas dificiles para mi ha sido el dejar am i hijo en una escuelita a sus tempranos 2 años…ha sido una cuestion de necesidad pero no dejo de ser dificil. El se adapto increiblemente…lo atribuyo a la presencia constante de su papi y mia antes yahora.

    Saludos Lety 😉

  2. Pues al parecer si a las 6 meses o al año de edad si no lo has mandado a la guardería ” para que socialice”,”para que sea independiente” uuy las críticas que te lloverán.
    Mi hijo apenas va para el año y me han llegado a decir que por nuestro bien tenemos que estar mas separados, ya ni siquiera les contesto.

  3. Es verdaderamente triste que el separarnos de nuestros bebès sea necesario, a veces a desde los 45 dias de nacidos. Es muy fuerte. Y a veces no se le toma la debida importancia.

    En la oficina donde trabajo somos 15 mujeres, casi todas madres primerizas, y es fatal escuchar conversaciones donde casi compiten por ver quien llorò menos dias, o quien se “adaptò” màs rapido a la guarderia. Duele el alma.

    Otras estupideces como que es por su bien, para que haga amiguitos, para que no se haga huraño, o el tipico “ahi les enseñan todo”.. Y las madres que?? Y nosotras nos vamos perdiendo esos maravillosos momentos que ya nunca volveràn.

    Gracias a Dios que pone en palabras de LGutman los sentimientos que a veces no salen. Pero al leerla, me llega, me toca de verdad.

  4. Upss!! Por necesidad yo fui una niña que fue a la guardería, no tengo malos recuerdos. Aunque mis padres fueron estrictos en mi educación, no tengo secuelas psicológicas ni resentimientos.

    Ahora que soy mamá y que por necesidad también trabajo una jornada de 09-18 hrs, tuve que dejar a mi hija al cuidado de una persona para incorporarme a mis actividades.

    A veces me siento culpable por no atenderla como debería y de no dedicarle más tiempo, en realidad esta situación me llega, pues como dijo Jess nos vamos perdiendo momentos que nunca volverán.

    1. Laura Gutman dice que el problema no es trabajar, sino que al llegar de trabajar por fin de reconectes con tu bebé que te esperó pacientemente por horas, y no como la sociedad nos presiona, a que deben estar felices al separarse de nosotras y nosotras cumplir con al papel de super-woman, a veces no hay de otra que salir at rabajar, o nos gusta mucho lo que hacemos, hay muchas situaciones, lo importante es ver como quedan nuestros niños entre estas prioridades 😉

  5. Yo trabajo de 8 a 5, mi hijo va a guardería desde sus pequeños 14 meses. Durante ese tiempo sufrí mucha presión por dejarlo en la guardería desde mucho antes, pero hasta que la necesidad venció lo hice (muy a mi pesar).
    Pero siempre, con todo y el cansancio, el fastidio del día; le dedico mi tiempo completo a mi niño.

    Veo los resultados, porque es un niño feliz, yo soy toda para él, aunque trabaje, y el lo sabe.

    Me da tristeza pasar de estar el día entero con el a estar el día entero sin él. Pero seque habrá tiempos en que podamos estar juntos todo el tiempo nuevamente, por ahora atesoro cada instante juntos y le dedico lo mejor de mí.

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